Por Omar Kardoudi
La sonda Juno lleva orbitando Júpiter desde 2016 y el impacto constante de las brutales radiaciones jovianas ha dañado uno de sus instrumentos clave. La NASA asegura que ya ha podido reparar la cámara JunoCam mediante una técnica que sería el equivalente térmico de darle un golpetazo. La reparación llega en el momento perfecto. Como propuso el prestigioso físico Avi Loeb recientemente en un artículo, que publicamos en Novaceno, el misterioso objeto interestelar 3I/ATLAS, descubierto apenas el mes pasado, se aproxima a Júpiter y Juno podría ser nuestra única oportunidad de estudiarlo de cerca.
La JunoCam, construida por Malin Space Science Systems, no ha conseguido soportar los niveles de radiación que emanan de Júpiter. La radiación es tan intensa que sería capaz de «dar a un ser humano una dosis letal en tan solo dos horas y media», asegura Scott Bolton, investigador principal de Juno del Southwest Research Institute.
Cómo lo han arreglado
La cámara está protegida por un blindaje especial que le permitió resistir perfectamente durante las primeras 34 órbitas de la misión principal de Juno. Sin embargo, hacia la órbita 47, las cosas empezaron a torcerse. La radiación comenzó a hacer mella en la electrónica y, para cuando completó la órbita 56, todas las imágenes que llegaban inservibles.
Los detectores rastrearon el problema hasta un regulador de voltaje en la fuente de alimentación de JunoCam. Sin herramientas, capacidad de desmontarla o de enviar repuestos, los ingenieros recurrieron al «equivalente de alta tecnología de darle una patada rápida a la cámara», dice Bolton. La NASA ordenó a la sonda activar sus calentadores para elevar la temperatura interna a 35 °C, con este calor pudieron cambiar la microestructura de una sustancia «como cuando se revierte la fragilidad del metal trabajado en exceso mediante calentamiento y enfriamiento».
I’m urging NASA to extend the Juno mission to study interstellar object 31/ATLAS. Thank you Avi Loeb for your continued dedication to exploring our universe. We must seize this opportunity for groundbreaking discovery. pic.twitter.com/50zQg8B6Lv
— Rep. Anna Paulina Luna (@RepLuna) August 1, 2025
El primer intento tuvo cierto efecto, pero el daño parecía aumentar. Los ingenieros subieron el termostato al máximo y esperaron mientras Juno se acercaba a la luna Io. El 30 de diciembre de 2023, cuando la nave pasó a 1.500 kilómetros de las regiones polares norte de Io, las imágenes regresaron «tan buenas como nuevas de fábrica», explica Bolton.
Una imagen tomada por la JunoCam que muestra la parte superior de las nubes de la región de latitud media norte de Júpiter. (NASA JPL-Caltech)
Sin embargo, Juno sigue recibiendo más radiación y sufriendo más daños con el paso del tiempo y sus imágenes comenzaron a deteriorarse nuevamente en la órbita 74. Aun así, la NASA cree que ahora tiene una nueva solución de emergencia que ya está probando en otros sistemas a bordo de Juno.
«Juno nos está enseñando cómo crear y mantener naves espaciales tolerantes a la radiación, proporcionando conocimientos que beneficiarán a los satélites en órbita alrededor de la Tierra», explica Bolton. «Espero que las lecciones aprendidas de Juno sean aplicables tanto a satélites de defensa y comerciales como a otras misiones de la NASA».
La única capaz de interceptar al 3I/ATLAS
Mientras Juno lucha contra la radiación de Júpiter, un plan para alargar su misión, y su vida, ofrece oportunidad extraordinaria para la ciencia. El objeto interestelar 3I/ATLAS, descubierto el 1 de julio de 2025, se dirige hacia Júpiter y llegará a una distancia de 53,6 millones de kilómetros el 16 de marzo de 2026. Según el astrofísico Avi Loeb de la Universidad de Harvard, esta sonda es nuestra única esperanza para estudiar de cerca un objeto espacial que llega desde fuera del sistema solar.
Loeb ha publicado un nuevo artículo junto con Adam Hibberd y Adam Crowl, que argumenta que aplicar un empuje de 2,675 kilómetros por segundo el 14 de septiembre de 2025 puede llevar a Juno desde su órbita actual para interceptar la trayectoria de 3I/ATLAS. Los cálculos, realizados con el Software de Trayectoria Interplanetaria Óptima (OITS), muestran una viabilidad técnica sorprendente.
El depósito de combustible de Juno permite un ∆V (cambio en la velocidad) inicial general disponible de 2,74 kilómetros por segundo, «similar al ∆V de 2,675 kilómetros por segundo requerido para interceptar 3I/ATLAS». Aunque el motor de Juno no ha funcionado desde 2017, el ∆V requerido «podría estar potencialmente dentro del rango de rendimiento de Juno».
En caso de éxito, todos los instrumentos disponibles en Juno —espectrómetro de infrarrojo cercano, magnetómetro, radiómetro de microondas, instrumento de ciencia gravitatoria, detector de partículas energéticas, sensor de ondas de radio y plasma, espectrógrafo ultravioleta y cámara/telescopio de luz visible— podrían utilizarse para explorar la naturaleza de 3I/ATLAS desde una distancia próxima y desvelar el misterio de su origen.
La intercepción sería un sobrevuelo, ya que igualar la velocidad del objeto «está fuera de cuestión, debido a la velocidad hiperbólica excesivamente alta de 3I/ATLAS relativa a Júpiter, 65,9 kilómetros por segundo». Aun así, «un sobrevuelo puede sondear la naturaleza de 3I/ATLAS mucho mejor que los telescopios en la Tierra».
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