En entrevista para la emisión Dunamis de Sotavento News TV, la enfermera Marlén Cota Espinosa, delegada del Sindicato Fuerza Independiente de Trabajadores de la Salud, expuso la crisis operativa y laboral que atraviesa el sistema IMSS-Bienestar en Baja California Sur. A pesar de los constantes abordajes y pliegos petitorios entregados tanto al Congreso del Estado como al Gobernador, la representante sindical señaló que persiste una profunda apatía de las autoridades locales y federales [08:41Se abre en una ventana nueva]. Cota denunció que la falta de insumos médicos básicos, el mal estado del equipamiento (como el fallo del autoclave e inactivación del tomógrafo en el Hospital Salvatierra) [25:39Se abre en una ventana nueva] y las fallas en infraestructuras clave como el aire acondicionado en quirófanos [27:21Se abre en una ventana nueva] ponen en riesgo directo la vida de los pacientes. Asimismo, acusó hostigamiento laboral, represalias y falta de certezal legal para el personal [18:24Se abre en una ventana nueva], anunciando que, ante la falta de diálogo efectivo y compromisos incumplidos, el gremio recurrirá a la vía legal mediante amparos y demandas [52:52Se abre en una ventana nueva].
Opinión: La salud pública en la delgada línea de la simulación
La denuncia expuesta por la enfermera Marlén Cota pone de manifiesto la brecha estructural que existe entre las promesas de inversión pública y la cruda realidad que se vive en los quirófanos y salas de urgencias del país.
El testimonio refleja un patrón alarmante: la evasión de responsabilidad de las autoridades locales al escudarse en que la administración del sistema es un tema «estrictamente federal», dejando desprotegidos tanto a los profesionales de la salud como a los ciudadanos. Trabajar sin los insumos elementales o bajo la amenaza implícita de sanciones administrativas por exigir condiciones básicas convierte la labor médica en una carrera contra la marea, donde la improvisación sustituye a la planificación institucional.
Si los mecanismos tradicionales de diálogo —mesas de trabajo, entrega de peticiones y llamados al Ejecutivo— son ignorados de manera sistemática, el recurso a la vía jurídica se consolida no solo como una medida de legítima defensa para el gremio, sino como el único contrapeso ante la ineficiencia operativa. Garantizar el derecho a la salud requiere de una gestión presupuestal real y transparente, libre de burocracia defensiva o simulación gubernamental.
Promesas y plantones de autoridades: Tras realizar protestas y cierres de vialidades, el personal fue citado a las 7:00 AM en la Coordinación Estatal del IMSS-Bienestar por el coordinador Dr. Bogdan Arriaga Benis; sin embargo, las autoridades no se presentaron a la mesa de diálogo.
Fallas críticas en el Hospital Salvatierra: El hospital lleva casi un año sin autoclave (equipo clave para esterilizar instrumental quirúrgico), más de cuatro meses con el tomógrafo descompuesto y presenta fallas continuas en los aires acondicionados de tres de sus cinco quirófanos, lo que genera humedad e incrementa el riesgo de infecciones.
Hacinamiento en urgencias: Ante el crecimiento desmedido de la demanda, los pacientes deben recibir atención en sillas de ruedas, bancas e incluso en las camillas que dejan las ambulancias para no demorar sus traslados.
Crisis de mantenimiento pese a anuncios de inversión: Aunque en visitas oficiales se anunciaron apoyos extraordinarios (como 300 millones de pesos para infraestructura y mantenimiento), en la práctica no se han reflejado mejoras en el equipamiento ni en el sistema de aire acondicionado.
Hostigamiento y represalias laborales: La representación sindical denunció amedrentamientos contra trabajadores que ejercen su derecho a ser representados, citando casos donde a los empleados se les amenaza con cambiarlos de adscripción a zonas lejanas si solicitan apoyo sindical.
Indefensión por falta de nombramientos: Muchos trabajadores llevan más de dos años laborando sin un documento formal de nombramiento, lo que deja en vulnerabilidad sus horarios, adscripciones y antigüedad.
Incumplimiento del «Periodo de Desintoxicación»: Aunque el reglamento y las condiciones de trabajo estipulan 12 días extra de descanso al año por estar expuestos a fluidos, infectocontagiosos o radiación, la institución no ha aterrizado este esquema desde la transición iniciada en 2022.
Fuga de médicos especialistas: La escasez de insumos, los sueldos insuficientes y la negativa de permisos para salir a tomar capacitaciones provocan que los médicos jóvenes o especialistas renuncien a los pocos meses para migrar al sector privado.
Falta de personal administrativo y de apoyo: Áreas esenciales como intendencia, lavandería y cocina operan mediante contratos estatales precarios con sueldos que no superan los $1,800 pesos quincenales, sin prestaciones ni seguridad social.
Conclusión
La entrevista demuestra que la crisis de IMSS-Bienestar en la entidad no responde únicamente a la falta de presupuesto, sino a una falla profunda en la gestión administrativa, el diálogo institucional y la voluntad de supervisión.
Ante el agotamiento de las vías políticas, la búsqueda de mecanismos legales e instancias de amparo representa la última frontera del gremio de la salud para salvaguardar tanto sus garantías laborales como el derecho fundamental de la población a recibir atención médica digna y segura. Mientras las decisiones de fondo sigan postergándose, el sistema continuará sosteniéndose a costa del desgaste, la exposición jurídica y la vocación del personal operativo.
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